Corregir el daño

17/VIII

En muchos casos descubrimos que aunque el daño hecho a otros no ha sido grande, el daño emocional que nos hemos hecho a nosotros mismos sí lo ha sido.

Doce pasos y doce tradiciones, p. 85

¿Has pensado alguna vez que el daño que hiciste a un asociado de negocios, o quizá a un miembro de tu familia era tan pequeño que no merecía pedir disculpas porque ellos, de todos modos, probablemente ni se acordarían? Si esa persona y el daño causado sigue viniendo a la mente una y otra vez, causando una inquietud o quizá un sentimiento de culpa, entonces yo pongo el nombre de esa persona a la cabeza de mi “lista de reparaciones” y me dispongo a presentar una sincera explicación, sabiendo que una vez cumplida esta importante parte de mi recuperación, me sentiré calmado y descansado.

parts of the old watch

Righting the harm

In many instances we shall find that though the harm done others has not been great, the emotional harm we have done ourselves has.

Twelve steps and twelve traditions, p. 79

Have you ever thought that the harm you did a business associate, or perhaps a family member, was so slight that it really didn’t deserve an apology because they probably wouldn’t remember it anyway? If that person, and the wrong done to him, keeps coming to mind, time and again, causing an uneasy or perhaps guilty feeling, then I put that person’s name at the top of my “amends list,” and become willing to make a sincere apology, knowing I will feel calm and relaxed about that person once this very important part of my recovery is accomplished.

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