La perfecta humildad

28/VI

Por mi parte, trato de encontrar la definición de humildad más exacta que pueda. Ésta no será la definición perfecta, porque yo seré siempre imperfecto. En este momento, optaría por una definición como la siguiente: “La humildad absoluta consistirá en estar completamente libre de mí mismo, libre de todas las pesadas demandas que los defectos de mi carácter ahora me presenta. La humildad perfecta sería la plena disposición, en todo tiempo y lugar, de buscar y hacer la voluntad de Dios“.

Tal como la ve Bill 106

Al meditar sobre esta visión, no tengo que desanimarme porque no la vaya a lograr nunca, ni hincharme con la presunción de que tendré algún día todas sus virtudes.

No tengo que hacer más que contemplar la visión en sí misma, dejando que crezca y que me llene cada vez más el corazón. Habiéndolo hecho, puedo compararla con mi más reciente inventario. De esta manera, puedo formarme una idea sana y saludable de dónde estoy en el camino de la humildad. Veo que mi viaje hacia Dios apenas ha empezado. Al verme reducido a mi verdadero tamaño, las preocupaciones por mí mismo y el sentimiento de mi propia importancia se vuelven divertidos.”


		

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