Sin culpa sensibilera

27/V

Día tras día tratamos de acercarnos un poco a la perfección de Dios. De modo que no tenemos que consumirnos con un sentimiento sensiblero de culpa . . .
Tal como lo ve Bill, p. 15
Cuando descubrí por primera vez que en los Doce Pasos de A.A. no hay un solo “no”, yo me desequilibré porque este descubrimiento abrió un portón gigantesco. Solamente entonces pude darme cuenta de lo que A.A. es para mí:
A.A. no es un programa de “no hagas” sino de “haz”.
A.A. no es ley marcial; es libertad.
A.A. no es lágrima por nuestros defectos,
sino sudor por arreglarnos.
A.A. no es penitencia; es salvación.
A.A. no es “pobre de mí” por mis pecados
pasados y presentes.
A.A. es “alaba a Dios” por el progreso que
estoy haciendo hoy.

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