Caminar a través del miedo

09/V

Si todavía nos aferramos a alguna cosa de la que no queremos desprendernos, le pediremos a Dios que nos ayude a tener buena voluntad.

Alcohólicos Anónimos, p. 70-71

Cuando ya había dado mi Quinto Paso, me di cuenta de que todos mis defectos de carácter eran el resultado de mi necesidad de sentirme seguro y amado. Usar solamente mi voluntad para trabajar en ellos hubiera sido tratar obsesivamente de resolver el problema. En el Sexto Paso intensifiqué la acción que puse en los tres primeros Pasos – meditar en el Paso diciéndolo una y otra vez, ir a reuniones, seguir las sugerencias de mi padrino, leer y buscar dentro de mí. Durante los primeros tres años de sobriedad tenía miedo de entrar sola en una ascensor. Un día decidí que debía hacer frente a este temor. Le pedí ayuda a Dios, entré al ascensor, y allí en una esquina, había una señora llorando. Me dijo que desde el fallecimiento de su esposo ella había tenido un miedo mortal de los ascensores. Yo olvidé mi temor y la confronté. Esta experiencia espiritual me ayudó a ver que la buena voluntad era la lleve para el resto de los Doce Pasos hacia la recuperación. Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos.

Eilat, Israel

Walking through fear

If we still cling to something we will not let go, we ask God to help us be willing. 

Alcoholics Anonymous, p. 76

When I had taken my Fifth Step, I became aware that all my defects of character stemmed from my need to feel secure and loved. To use my will alone to work on them would have been trying obsessively to solve the problem. In the Sixth Step I intensified the action I had taken in the first three Steps — meditating on the Step by saying it over and over, going to meetings, following my sponsor’s suggestions, reading and searching within myself. During the first three years of sobriety I had a fear of entering an elevator alone. One day I decided I must walk through this fear. I asked for God’s help, entered the elevator, and there in the corner was a lady crying. She said that since her husband had died she was deathly afraid of elevators. I forgot my fear and comforted her. This spiritual experience helped me to see how willingness was the key to working the rest of the Twelve Steps to recovery. God helps those who help themselves.

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