Tocar fondo

16/I

¿Por qué esta insistencia de que es necesario para cualquier A.A. haber tocado primero el fondo? La respuesta es que muy pocas personas tratarán sinceramente de practicar el programa de A.A. si no han llegado a ese fondo personal. Porque la práctica de los once pasos subsiguientes implica la adopción de acciones y actitudes que casi ningún alcohólico que aún esté bebiendo puede soñar siquiera en aceptar.

Doce pasos y doce tradiciones, p. 25-26

Al tocar fondo se me abrió la mente y estuve dispuesto a probar algo diferente. Lo que probé fue A.A. Mi nueva vida en la Comunidad era como aprender a montar en bicicleta: A.A. se convirtió en mis ruedas de entrenamiento y mi mano de apoyo. No era que estaba buscando ayuda, sino simplemente que no quería volver a sufrir tanto. Mi deseo de evitar volver a tocar fondo era más fuerte que mi deseo de beber. Al principio eso era lo que me mantenía sobrio. Pero con el tiempo me encontraba trabajando en los Pasos lo mejor que podía. Pronto me di cuenta de que mis actitudes y acciones estaban cambiando – aunque fuera ligeramente. Un Día a la Vez, llegué a sentirme cómodo conmigo mismo y con otros, y las heridas empezaban a sanar.

Hitting bottom

Why all this insistence that every A.A. must hit bottom first? The answer is that few people will sincerely try to practice the A.A. program unless they have hit bottom. For practicing A.A.’s remaining eleven Steps means the adoption of attitudes and actions that almost no alcoholic who is still drinking can dream of taking.

Twelve steps and twelve traditions, p. 24

Hitting bottom opened my mind and I became willing to try something different. What I tried was A.A. My new life in the Fellowship was a little like learning how to ride a bike for the first time: A.A. became my training wheels and my supporting hand. It’s not that I wanted the help so much at the time; I simply did not want to hurt like that again. My desire to avoid hitting bottom again was more powerful than my desire to drink. In the beginning that was what kept me sober. But after a while I found myself working the Steps to the best of my ability. I soon realized that my attitudes and actions were changing – if ever so slightly. One Day at a Time, I became comfortable with myself, and others, and my hurting started to heal. Thank God for the training wheels and supporting hand that I choose to call Alcoholics Anonymous.

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