La mente

Aprender a no escuchar en vez de silenciar la mente. Desde hace muchos sé que tomar muy en serio mis pensamientos e ideas es peligroso, pero hoy que debo afrontarlas con serenidad, valor y sabiduría, en vez de enmudecerlas o ensordecerme con estupefacientes, parecería, al menos a ratos, que esta noción es nueva para mí. Lo mismo pasa con la asunción de que mi mente es mía, pero yo no soy mi mente. Como se ignora a veces al estómago hambriento de comida chatarra, y al corazón añorante de un pasado imposible de revivir, así también debo aprender a filtrar los caprichos de la mente, aunque con frecuencia parece extraño y difícil por ser con la propia mente que tengo que controlar a esa misma mente. Pero eso es, por un lado, la verdadera noción del autocontrol, y por otro lado, hoy debo contar con mi espiritualidad como contrapeso de esa cerebralidad, para ejercer dicho autocontrol. Así, ese autocontrol deja de ser algo plenamente autocrático también, pues tengo a dios a mi lado para sostener el peso de todo lo que por mí solo no soy capaz de soportar, y no hay congoja ni dolor que cambien algo de esto.

Hoy doy gracias a dios por su compañía y apoyo, y le pido la fuerza y el valor necesarios para dejarlo entrar en mí y llenar los vacíos que mi enfermedad generó en mí, y que mi mente enferma se empeña en exaltar con su inocente tendencia a la autodestrucción.

Álvaro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s