Las libertades de A.A.

27/III

Nosotros confiamos en que ya sabemos cuáles son verdaderamente nuestras libertades; que ninguna generación futura de A.A. se sentirá obligada a limitarlas. Nuestras libertades en A.A. constituyen el terreno en el que pude crecer el auténtico amor . . .

* LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 303

Yo tenía deseos inmensos de libertad. Primero, libertad para beber; más tarde, liberación de la bebida. El programa de recuperación de A.A. descansa en una base de libre elección. No hay mandatos, leyes ni mandamientos. El programa espiritual de A.A., como se ha delineado en los Doce Pasos, es solamente sugerido. Yo puedo tomarlo o dejarlo. Se ofrece el apadrinamiento, no se fuerza, y yo voy y vengo como lo desee. Son éstas, y otras libertades, las que me permiten recobrar la dignidad, que fue aplastada por la carga de la bebida, y que tanto se necesita para apoyar una sobriedad duradera.

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